21-05-2021
Así como ya no se discute que la pandemia no es un problema exclusivamente médico, sino que comporta múltiples aristas pero que, en general podríamos decir que ha sumergido al mundo en una crisis social global. Del mismo modo tampoco se discute que la enfermedad Covid comporta múltiples afecciones a la vida individual y colectiva y no se remite sólo a una enfermedad infectocontagiosa. Cada vez con mayor claridad se están manifestando las implicancias psicoemocionales tanto individuales como del conjunto social. La enfermedad por coronavirus tiene a la particularidad de presentar un #espectro muy amplio de afecciones desde pasar como un simple cuadro gripal con síntomas leves que, prácticamente no imposibilita la vida de las personas hasta provocar la muerte. Este gran abanico de posibilidades sumado al cada vez más impredecible desenlace en función de la edad —antes se entendía que el peor pronóstico estaba reservado para los ancianos o personas con ciertas enfermedades previas— porque hoy se sabe que la gravedad del pronóstico, incluso el desenlace fatal puede acontecer aún en personas jóvenes y sin factores de riesgo prexistentes, todo este espectro de posibilidades repercute en la salud emocional de las personas.
Los seres humanos estamos preparados psíquicamente para soportar cambios e incertidumbre, pero sobre una base de #seguridades mínimas y cuando es por un tiempo transitorio y más o menos breve. Pero esta situación sanitaria, por sus características y por el tiempo prolongado que lleva, tiempo en el cual no sólo que no se resuelven los problemas, sino que se incrementan las incertidumbres, provoca una situación de estrés sostenido. Esa situación es sumamente dificultosa para sobrellevar y conduce a una alteración de nuestra salud en forma #integral, es decir nos afecta tanto en lo emocional como en lo físico.
Fragmento con el que se dio inicio a la formación. #ATESiempreEstá